El sabado en casa y el sindrome de cenicienta

¡Noche de Sábado! Una noche mágica, de bellas sorpresas. Uno nunca sabe que puede depararle el destino, fugaz e inalcanzable, a la hora de decidir y prefijar cual será aquel lugar donde confluirán un sinfín de emociones y sensaciones. La duda no hace más que confirmar la certeza de las ganas de vivir y de ser, de estar y soñar, sin saber en que ni como. Suenan los teléfonos, así como los corazones de los solitarios pugnantes de encontrar un alma que encaje simétricamente con la propia, y repican las voces amigas, tan propias como la propia, con un eco interminable que se pierde en el infinito. De esa forma es que la gente se embarca por el rió de la noche, cuyo torrente parece no amenguar su velocidad, y bebe de él para saciar la sed y alimentar el espíritu. Es evidente que si estoy escribiendo estas profundas palabras en honor al noble día de descanso nocturno semanal es porque estoy en mi casa, sentado frente a la computadora. Mucho de ustedes podrían calificar como penosa esta situación, aunque yo la recalificaría como “deplorable”, en tanto la razón de mi abarrotamiento domiciliario obedece a razones íntimamente vinculadas con mi jornada extraordinaria de trabajo del día de mañana a las 8 am.
Son estas series de factores condenados y concadenados los que me hicieron pensar en cosas extrañas, en las que generalmente no pienso. En primer lugar intento darle un enfoque Teologal-racional a mi status actual y recuerdo que según las santas escrituras cristianas Dios descanso el día Domingo, y que según ciertos curas o párrocos, Dios nos ha hecho a su imagen y semejanza. Desearía preguntarle a aquellos funcionarios religiosos como es entonces que tengo que ir a trabajar mañana por la mañana. Fue ese deseo de entender el que me llevo a encender el aparato televisional para encontrar a alguno de los tele-pastores brasileños que insisten en que paremos de sufrir, tratando de vendernos felicidad a cambio de un módico precio en pesos convertibles a reales. No los encontré por ningún canal, lo que me arrojó la conclusión de que ellos si son semejantes al creador y pueden descansar en días inhábiles. No obstante lo infructuoso que fue mi emprendimiento, seguí recorriendo el camino del zapping, y en la misma forma en que el eterno peregrino se encuentra con muchos personajes al transitar su interminable camino, yo me encontré con uno y otro programa cuasipornografico en canales en los que habitualmente la programación resulta corriente con matices aburridones. A modo de ejemplo: a) A las 5 de la tarde un canal con una Z en el extremo superior derecho transmite una película con Robert de Niro cuando tenía no más de 20 años, cinta que en las tiendas de video prácticamente nos pagan para que nos la llevemos, mientras que pasada la medianoche bajo la luz de esa misma consonante que pone fin al abecedario se puede encontrar a una pareja voluptuosa felizmente disfrutando de un coito aparente sin penetración. b) Mientras cierto canal de la operadora de cable Multicanal durante el día, bajo la señal de infinito, se la pasa mostrando programas sobre asuntos esotéricos, místicos y ocultos, en la noche las imágenes envuelven otro tipo de misterio tras las rayas movedizas de un canal con nombre de planeta. c) Un canal que durante el día ofrece una programación de antaño mientras se jacta de que tiene actitud, al pasar algunas horas de la caída de la luna cumple con su calificación y enciende la pantalla con programas de viajes por el mundo al estilo Marley, pero mostrando practicas sexuales con connotaciones prácticamente folklóricas. Al parecer, la televisión por cable sufre lo que yo he dado en llamar el Síndrome de Cenicienta, en tanto durante el día da una sensación de aburrida y sin sentido, mientras que al juntarse por la noche las agujas del reloj apuntando al 12 se transforma en un cine porno de mala muerte que podría estar ubicado sin inconveniente en algún sucucho céntrico, casi como si fuera un canal de aire a las 3 de la tarde. Claro está que esto no era lo único para ver, tambien estaba Gujis con sus publicidades, alguna sitcom gringa que en el futuro interpretará Florencia Peña y Gran Hermano. Decidí apagar la tele.
Creo que he logrado apalear mi insomnio del día de hoy, asi que me voy a dormir para ir mañana a mi trabajo dominical. El contador marca 945 visitas, lo que significa para cualquier persona medianamente despierta que faltan 55 entradas para llegar a las mil, y cuando asi sea habrá tiempo de festejar y reir en un megaevento al estilo de la revista Gente, con modelos, champagne y baile, aunque lo más probable es que simplemente cuando llegue ese momento me tome una cerveza y después me ponga a escribir de nuevo, aunque lo importante es que ya estamos cerca de las 1000, que no es poca cosa a la hora de las estadisticas que nada reflejan. Que tengan buen fin de semana.

Vigia

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Nuevamentemuy buenas noches Sr. Vigia...simplemente para felicitarlo por su llegada a las 1000 personas que han visitado su blog!...por muchas entradas mas!!...espero la festichola...
un beso grande!!!!!!