Minutos despues, relativamente seco y con un cafe con gusto a trapo en mi mesa me econtraba mirando hacia afuera la forma en que el agua caia y caia en forma constante como si Dios estuviera orinando despues de tomarse algunos litros de cerveza. Cuando finalmente me aburri de esa imagen sin matices comencé a mirar hacia adentro del local, enfocando mi atención en cuatro mesas de lo mas diversas, tanto en los integrantes, como en sus conversaciones y aspectos personales. Es mi intención en esta nota recrear esa imagen que tuve frente a mi en esta mañana de lluvia incesante, sin ningun fin investigativo, informativo ni humoristico. Por lo tanto queda advertido el lector que quizas en esta seguidilla de palabras no encuentre nada que le resulte atractivo ni novedoso, pero si acaso su decisión es seguir adelante y arriesgarse no diga que no le avisé.
A los fines didacticos voy a numerar las mesas y pondré un nombre a cada una de las personas a las que haré mención, aunque debe quedar bien claro que la nomenclatura corre por mi exclusiva cuenta y solo la incluyo a los efectos del entendimiento del leyente, quien además contará para su ayuda y apoyo con un plano indicativo del lugar al que hago referencia.
Mesa 1: Por mi posición en el local esta era la mesa más lejana a la mía, circunstancia que no impidió en absoluto que logre notar, asi como todos los demás, que había una pareja abrazandose y besandose apasionadamente... apasionadamente calenturientos. Los alzamendi, asi es como yo los llamé, no se despegaron en ningun momento desde que yo ingresé hasta que ellos se fueron, ella con su cartera y paso apurado, y él con su mochila y paso acalambrado, propio del dolor genital.Mesa 3: Un hombre completamente solo, de alrededor de 30 años, con un rostro que tenía aires al del burrito Ortega, Marley y la hiena Barrios, combinandose esta tríada en un hibrido espeluznante que arrojaba como resultado un ser humano bastante horrible. Increiblemente este muchacho, digamosle Rain Man, se qiedó alrededor de una hora y media en la misma posición, semi petrificado, mirando hacia la nada, como si esperara que le llegara algun pensamiento a la cabeza, pero en vez de eso le llego una cordial invitación a retirarse del lugar despues de estar todo ese tiempo sin consumir nada.
Mesa 4(Desde las 10:30 hasta las 10:45): Durante los primeros 15 minutos que estuve en el "gringorestorant" se sentaron en la mesa que se enfrenta a la mía dos señoritas, jovencitas y bastante bonitas que se pusieron a hablar algunas pavadas sobre Gran Hermano y se fueron. La razón por la que las mencionó se comprenderá más adelante.
Mesa 2:Esta es la otra mesa que lindaba con la mía. La mayor parte del tiempo solo escuché lo que decían sin observar de donde surgían esas voces. Eran 2 abogados, por como conversaban parecía ser que tenían un buen pasar, en tanto comentaban la ventaja de un country sobre otro y sobre como reinvertir el dinero para que dé mejores resultados. Ocasionalmente me di vuelta para pedirle algo al joven empleado-explotado y fue ahí que los vi: uno era alto, con un traje negro y un cabello bastante largo y bien distribuido por la cabeza, mientras que el otro tambien tenía un traje, de color gris, pero su cabeza era semejante a un Kiwi, con escasos cabellos, pequeños, repartidos desordenadamente por su cuero cabelludo. Fue esa imagen que me daban Peludo y Pelón lo que me hizo pensar dos cosas: Una pragmática y egoista que fue "que feo debe ser quedarse calvo"y la otra fue más filosófica que la otra, en tanto pensé "que marcadas que son las contradicciones de la vida": lo bueno contra lo malo, lo simple con lo complejo, lo Boca con lo River, el pelo y lo descabellado, lo Ortega con lo Gasset y asi sucesivamente. Despues de esta reflexión, bastante tonta y sin sentido, me arrepentí de no haber traido el reproductor de mp3, por dejarlo olvidado sobre la cama, justo al lado del paraguas.
Mesa 4(Desde las 10:45 hasta que me dió repulsión y me fui): Mis repentinos pensamientos sobre las contradicciones y contrastes se plasmaron de lleno en el instante en que la mesa 4 fue reocupada. Ese lugar qe había albergado a esas dos bonitas y ubicadas jovencitas, se encontraba en este instante dandole espacio y apoyo a 2 mujeres tan desagradables como gritonas, que convulsionaron literalmente a todo el salón, generando convulsiones en la mayoría de las mesas aledañas. Para saber exactamente de que hablo voy a tener que describir a Tota y Clota.
Tota: Mujer baja, casi enana, de 1,54cm de alto y 1,54 de ancho, dando la imagen de un cuadrado perfecto en sus dimensiones pero imperfecto en sus lineas. Usaba una remera rosa que dejaba muchisimo lugar a la imaginacion, o mejor dicho a las pesadillas, Lo que más me llamo la atención fue su manera de comer, quizás por su delicadeza al eructar el abecedario hasta la hache, o talvez por su disimulo al escarbarse los dientes con una birome.
Clota: Rubia, de aproximadamente 33 años, la edad de Cristo (tiempo justo para crucificarla, pensé). Vestía un solerito muy sensual que no combinaba con ella, seguramente por su falta de sensualidad. Debo admitir, sin embargo, que la Clota era cien veces más delicada poara comer que su amiga, aunque era a la vez doscientas veces más repugnante en sus comentarios acerca de la experiencia que había tenido días atras con un muchacho, al parecer bastante enojado con la vida, que la había hecho suya días atrás.
Vigia


1 comentarios:
Maravilloso lo de la Tota y la Clota!!!
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