Existe una variada gama de sujetos que cargan sobre sus espaldas una pesada mochila con la cual deben portar por el resto de sus insignificantes vidas. La mayoría de éllos no poseen ni un vestigio de culpa por su triste pesar, en tanto un grupo reducido no tiene derecho a efectuar queja alguna ante una chanza eventual o una cargada boluda por ser ellos mismos los que se ubicaron por su cuenta en situación de jocosidad. Hoy vamos a hablar de un selecto grupo de personas a las cuales sus padres han decidido bautizar en forma chistosa, de aquellos que ejercen labores ironicamente vinculadas a su forma de llamarse, o de los que simplemente portan un apellido que ha sido objeto de fastidio intergeneracional. Este sector de la población, más amplio que lo que se cree, se ha dado en llamar el grupo de "Los Desenombrados", y se reunen todos los viernes por la noche a contar sus penurias en un sitio que los aloja, acoge y recoge, la asociación VI.JO.POR.E.N. (Victimas de las jodas por el Nombre). Para que pueda comprenderse con exactitud quienes son los afectados por estas molestias, efectuaré una breve clasificación con la que terminará por quedar en claro lo que ocurre con dicha gente indefensa. Los nombres y las risas
A través de la historia muchas personas se han llamado de formas graciosas, inclusive desde la edad antigua, media y extralarge: A modo de ejemplo uno de los grandes y recordados literatos de las Polis griegas, Pericles, fue victima constante de bromas en alusión a la identidad que su nombre revestía con respecto al hijo de los locos adams; al eximio filosofo Platón se lo ha molestado constantemente a la hora de cenar arrojandole cuchillos y tenedores; y en el ambito nacional: un procer, creador de nuestra bandera, ha sido molestado toda su juventud con el adagio rimatorio: "Belgrano, agarramela con la mano".Actualmente existen numerosas victimas de sus propios nombres, aunque de diversas especies.
1) Los Rimados. Pobres individuos, acechados todas sus vidas por sus apellidos que invitan a la rima instantanea. Dentro de las clasificaciones efectuadas por los grandes doctrinarios de la nombrología podemos ubicarlos dentro del grupo de los involuntarios e intergeneracionales. No obstante lo dicho, mucho de los afectados por este malestar han logrado salir a flote, como Emilio A. Angulo (Gerente personal de una importante empresa de bebida plasti-cola) que nos cuenta en exclusiva: "Toda mi vida tuve que escuchar a todos burlarse de mí porque mi apellido rima con culo, pero por suerte pude rearmar mi vida y lograr un buen pasar, cosa que no pudieron hacer otros pibes del barrio como el Negro Tarija, o Pepito Viruta..."

2) Los paradójicos. Esta clase de irreverentes sujetos reviste una cualidad bastante particular. Aun con nombres que por si solos no invitaban a la broma, han decidido voluntariamente colocarse en situación de jocosidad perfeccionandose en tareas profesionales o laborales intimamente vinculadas a sus apellidos, aunque de una forma absurda. Hemos tratado de obtener algun testimonio de esta clase de desenombrado, pero todos se han negado a brindarnos alguna explicación acerca de sus decisiones. Sin embargo vamos a citarlos para que se comprenda que es lo que se encuentra fuera de lugar: Sargento Felipe A. Cocca, Jefe de la división antinarcoticos de la Policia Federal - Josefina Pansita, Nutricionista - Patricio Tacci, colectivero - Enrique Llamas, Sub-jefe de los bomberos voluntarios de Ituizangó.
3) Los no deseados. Puede no ser este el medio adecuado para que alguno de ustedes se entere de que fue concebido sin ninguna intención por parte de sus padres, quienes tuvieron que hacerse cargo de su coito apasionado, aceptando la crianza de su inesperado hijo finalmente, aunque con un castigo como marca de fuego para todas su vida por el infortunio que ha causado con su nacimiento. En este caso es que entran en escena todos aquellos desenombrados que poseen un apellido corriente, pero que han sido bautizados con el peor de los nombres que han podido imaginar en sus vidas. Si bien es cierto que esta dificultad puede ser superada con la creación de un apodo, no es menos cierto que el nombre acompaña a uno para toda la vida, y siempre esta ahí, emergente, tratando de salir a la luz para provocar la carcajada del prójimo. Hasta el momento los peores especimenes que he encontrado: Astencio, Exodisto, Melanio, Germelina, Gualberto, Eudosia, Nepomucena, Petronilo, Sontano, Virtulinda, Pordocimo, Sinesio, entre otros. (Los invito a que descubran en internet que todos estos son nombres verdaderos).
Casos:
Hemos visto lo serio que puede llegar a ser portar un nombre como los que vimos en el informe de hoy. Por esa razón, si usted se topa en su vida con un desenombrado, ayudelo, tiendale su mano, y si éste no se la acepta, pues riase de él que se lo tiene merecido.
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